13/12/2009
Analisis Película
When Dinosaurs Ruled the Earth
por Adrian Viale



Año: 1970
Titulo Original: When Dinosaurs Ruled the Earth
Dirección: Val Guest
Elenco: Victoria Vetri, Robin Hawdon, Imogen Hassall.

When Dinosaurs ruled the Earth provocó una ruptura entre quienes escriben en Octavo Sentido. Mi compañero, lejos de notar la exquisita grandeza de esta película, fue capaz de maltratarla y cargarle el sinsentido de ser una de las peores películas que había visto. ¿Qué tiene de especial esta maravillosa aventura prehistórica, que convirtió a los octavianos, por un par de horas, en encarnizados enemigos?


Hombres y dinosaurios

Película derivada, por supuesto, este clásico del cine b (pues lo definimos como b) que mezcla a hombres prehistóricos con dinosaurios tiene como madre coyuntural a la conocida "One Millon Years B.C.", aquella aventura de 1966 protagonizada por Raquel Welch (cuya imagen acompañó durante varios años a Tim Robbins, mientras esperaba el momento oportuno para su fuga en Sueño de Libertad), y como hermanas a las películas "Slave Girls" y "Creatures the World Forgot", todas de Hammer Productions.

Rastreando hacia atrás, la película también tiene abuelos: son innombrables por su cantidad, pero si nos vamos lejos, hablemos de las diversas King Kong, de The Lost World (realizada en 1925), y (en literatura) de la exquisita imaginación de Arthur Conan Doyle, en la novela que dio origen a la joya cinematográfica. Claro que todas estas películas tienen a hombres contemporáneos que encuentran mundos perdidos; buscar la raíz del hombre prehistórico en el cine es más complicado. Culturalmente surgido por el encuentro de los arqueológos con los hombres de Neanderthal o los hombres de Cro-Magnon, el hombre prehistórico tiene una difusa trayectoria cinematográfica que no creo oportuna tratar de rastrear aquí (porque no podría hacerlo, y porque entraríamos en discusiones vanas como: ¿Son los selenitas de Méliès hombres prehistóricos?). Nos contentamos con saber que todos conocemos el estereotipo (su tosco lenguaje, su religión ubicua, su miedo a lo desconocido, o su andar torpe), y que éste se resiste a morir: las últimas entregas de Indiana Jones o de King Kong lo demuestran.

Lo importante para nuestro caso es que la película tiene los defectos (y las virtudes) de las películas clase b: aquellas en que el presupuesto es interesante, pero no alcanza; el guión es ingenuo, pero no burdo; las actuaciones son malas, pero no pésimas. La película puede ser aburrida, o estupenda. Desmenucemos.


Sinopsis

La película comienza con un sacrificio humano. Bellas rubias serán sacrificadas al no menos rubio Sol. Nada falta en el sacrificio: ni el sacerdote, ni la música, ni el suspenso. Un terrible ritual, al borde de un acantilado, está a punto de comenzar; pero el Sol se enoja, surge una especie de tormenta, y una de las rubias logra escapar arrojándose al mar. Peripecias mediante, llega a otro pueblo, vecino al anterior, pero (suponemos) enemigo; allí los aldeanos se las traen de mal en peor tratando de capturar a uno de esos dinosaurios enormes que prometen a los hombres prehistóricos abundantes suministros. A lo largo de la película irán apareciendo otros bichos, aunque probablemente el mejor de los combates es que el que ocurre en esta instancia.

Comenzará a haber una historia de amor entre nuestra protagonista y uno de los aldeanos, el cual a su vez está en pareja con una chica morocha, lo cual (teniendo en cuenta el contexto: las rubias son sacrificadas), es un dato importante. La chica se quedará en la aldea y tendrá sus momentos de conflicto, hasta que sus antiguos coplobanos la vengan a buscar para consumar el sacrificio que había quedado a medias. La chica escapa y no falta la persecución por la jungla con sus momentos de tensión.

Aquí viene el extravío. Nuestra heroína logrará escapar, pero se quedará sola, y será adoptada por una mamá dinosaurio. El recurso es tosco: en medio de una tormenta, la chica se mete adentro de un huevo gigante, y cuando la madre llega, como es lógico, la confunde con uno de sus hijos. Obviemos los jugueteos entre la muchacha y su nuevo hermano.

Llegará el momento en que la encuentren, tanto quienes la quieren para el sacrificio, como su amigo, y las escenas finales están vinculadas a los intentos de huida de la chica y su nueva pareja. Se viven momentos de suspenso mientras muchos hombres deciden dedicar sus escasos recursos a encontrar a la rubia para consumar el sacrificio. El final es feliz, y la película termina... con un tsunami.

Agreguemos un par de tecnicismos: la película fue escrita y dirigida por Val Guest (director y guionista de The Quatermass Experiment) y en la historia participó J. G. Ballard. Fue producida, como ya dijimos, por Hammer, en su época de oro. La versión que circula (y que vimos) es la “uncut version”. Una clave para comprender qué es esto: cuando cambian los colores, se vienen los desnudos.

Tópicos

Los tópicos de una película clase b abundan. Los hombres se comunican, pero no tienen un idioma que sea sencillo (para nosotros, y por las caras que a veces ponen, para ellos) de comprender. Las muchachas de la película fueron elegidas por sus esbeltos cuerpos y su capacidad para llevar poca ropa. No las eligieron mal. Tampoco faltan en la película los clásicos atractivos para muchachos demasiado solos: nos referimos, por supuesto, a sendas “catfight” (no mal filmadas) que adornan la película, con un particular clásico entre una rubia y una morocha. Claro, a diferencia de muchas Women-in-Prison, aquí las chicas llevan ropa.

Los mejores momentos de la película, seguramente, son las persecuciones. Algún que otro pelo se pone de punta, y aunque a veces pecan de ridículas, las escenas se dejan ver. Estrellas no opacas son los dinosaurios. Está el típico dinosaurio enorme, que hoy pensaríamos herbívoro, atacando al pueblo; está el malvado Triceratops (tan distinto al más querible Triceratops popularizado por Jurassic Park); también hay una especie de monstruo del Lago Ness (es decir, una cabeza de serpiente que surge del agua), y hasta un cangrejo enorme. Además, hay un par de reptiles de considerable tamaño un tanto inidentificables. Agreguemos una planta carnívora, y un bebé dinosaurio que se dedica a juguetear con la heroína. Muchos bichos, por suerte.

La historia de amor es de lo más clásica. Dos amantes a los que la sociedad no les deja consumar su amor. No habrá mayores sorpresas: estamos en el siglo XX, y el amor entre los individuos triunfa sobre la opresiva sociedad.

La película también tiene varios momentos para el recuerdo. Un funeral vikingo, los sacrificios humanos, momentos de delirio místico; es decir, un bricolage de culturas ambientado en esa mítica prehistoria que con tanta ingenuidad los soñadores del siglo pasado lograron construir: hombres y dinosaurios conviviendo en un escenario terrible, en el que el peligro reina.

Disputas

¿Qué sucede en Octavo Sentido? ¿Cómo, de repente, una película de más de cuarenta años de antigüedad provoca un cisma? No queda bien poner en boca de otros lo que ellos no han querido decir; me limitaré a exponer, de la manera más objetiva posible, la discusión que planteó esta obra maravillosa. Federico Canevari argumentó que la película aburría, que las chicas no eran suficientemente espectaculares como para cargar la película en sus hombros, que las peleas estaban mal hechas, que el guión era estúpido, que los dinosaurios eran una proeza del mal gusto, que mezclar con demasiada arbitrariedad los componentes que la cultura popular considera principales de sociedades tan distintas como la azteca y la vikinga podía tener macabras consecuencias para el conocimiento histórico de un público (tal vez) demasiado ingenuo, que las persecuciones no eran logradas, y que las Islas Canarias no era el mejor lugar para ambientar una película cuya historia ocurre en una época remota. Adrián Viale argumentó, con alguna mínima diferencia, todo lo contrario: la película, con sus obvias limitaciones, lo enamoró. Uno y otro pusieron de su lado los argumentos típicos que una película clase b extiende durante una discusión: el poco presupuesto hace que la película pueda valorarse más, pero también hace que se la sobrevalore; el encanto de los dinosaurios puede a su vez ser visto como la mediocre investigación de un técnico que quiso ser realista; las chicas enfundadas en sus bikinis no son más que los idiotas rastros de un machismo que coronó a todos los productos de consumo del siglo XX (y que destacó sobremanera en las películas exploitation de los 60 y 70); la mezcla de culturas, pura diversión a la hora de ambientar un mundo mítico, es también la crédula confusión de personas que basan sus creencias (y sus búsquedas) históricas en métodos irracionales. Ambos concordamos, al menos, en que el final es absurdo, y estupendo. Tal vez haya aquí un resquicio para el consenso; para que canevaristas y vialesianos vuelvan a recorrer la misma senda. Por lo pronto, sostengo que es una película más que digna.


Galería:
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Jurassic Park... ¿homenajea?
When Dinosaurs Ruled the Earth
Victoria Vetri y su nueva madre
When Dinosaurs Ruled the Earth
Un mundo peligroso



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