04/10/2009
Analisis Película
Atlántida, el Continente Perdido
por Federico Canevari



Año: 1961
Titulo Original: Atlantis, the Lost Continent
Dirección: George Pal
Elenco: Sal Ponti, Joyce Taylor, John Dall, Edward Platt

George Pal, director de la película que nos ocupa, había dirigido apenas un año antes la famosísima (y analizada ya en nuestro blog) “La Máquina del Tiempo” de 1960. Como para cualquier artista, el trabajo siguiente a una obra maestra genera expectativas que son muy difíciles de complacer. “Atlántida, el Continente Perdido” es una película que, comparada con su anterior film es de bajísima calidad en todos sus aspectos (y siendo demasiado bondadoso en la palabra “bajísima”, para no decir “horrible”), pero sin embargo en lo personal me pareció más que entretenida. Veamos…


Como en otras películas de la época, comenzamos con una breve introducción estilo documental que nos adentra en el mito de la Atlántida. Nos habla de las misteriosas similitudes entre las culturas de Europa y el Nuevo Mundo, suponiendo que el nexo estaba en el continente perdido. Mejor dicho es una ensalada de datos como para armar el climax y a la que no hay que buscarle mucho sustento académico (sí, Zeitgeist no inventó nada nuevo). No importa si la banana en América es una evidencia de la Atlántida, como nos sugiere la introducción. Vamos a creer que todo es verdad para disfrutar más la película, no nos pongamos quisquillosos.

La historia comienza en una época remota cuando un pescador griego llamado Demetrios y su padre, encuentran una mujer a la deriva en medio del mar. La rescatan y la llevan a su aldea, donde ella se presenta como una princesa. Y claro, una princesa no quiere saber nada con estar en un hogar tan pobre y con esos sucios pescadores, quiere volver a su hogar. “En nuestra tierra, no tenemos reyes, ni hijas de reyes, ni esclavos. Somos todos libres.” dice el griego en defensa de su humildad… y yo pienso que por suerte la película no aclara en que época está ambientada, lo que nos obliga a pasar de largo esa y otras frases igual de ingenuas. Así que la princesa seduce a Demetrios para que la lleve más allá de las Columnas de Hércules, zona que ninguno de los pescadores se animaría a cruzar. A cambio de su ayuda le promete casarse con él una vez lleguen a la Atlántida. Cuando están perdidos en medio del mar, aparece un submarino que Demetrios confunde con una ballena y a la que infructuosamente quiere matar con un arpón… ¿Muy original, no? No, no se llama Nautilus el submarino por si alguien pregunta.

Es entonces que ambos son rescatados y llevados a la Atlántida en el submarino. Pero el famoso continente perdido no parece un buen lugar de vacaciones para el pobre Demetrios. Los extranjeros son esclavizados y maltratados de todas las formas posibles por los malvados atlantes, cuyos soldados usan unos conos ridículos en la cabeza. Pero la película nos enseña que los malos pueden estar liderados por alguien bueno que en realidad está mal asesorado. Es que el pobre rey, el padre de la princesa, en el fondo parece tener buen corazón y son sus consejeros los que le llenan la cabeza de maldad. Volviendo a la trama, la princesa va a tener que casarse con alguien que no quiere mientras Demetrios es esclavizado, aunque su llegada parece estar profetizada con la caída de la Atlántida y buscará liberarse con la ayuda de los demás esclavos. Mi detector de clichés está a punto de estallar, así que dejo el argumento aquí y voy a los detalles importantes.

En primer lugar, es interesante la idea de que los atlantes sean tan malvados. Lo son al punto de querer conquistar todo el mundo, esclavizar a todos los pueblos y lo más original de todo: hacer experimentos genéticos que les otorgan cualidades animales a los esclavos para subir su productividad. Me imagino que la idea era mostrar una cruza entre el imperio romano, el nazismo y los soviéticos. No podemos esperar otra cosa de una película de esa época, los malos y los buenos están claramente definidos: los griegos amantes de la libertad contra los atlantes esclavistas.

En segundo lugar, y lo mas importante de la película. El Sacerdote de la Atlántida, desde el primer minuto que apareció, me parecía cara conocida. Luego de un rato me di cuenta… ¡sí, era él! Ni mas ni menos que Edward Platt. Claro, tal vez por el nombre no les sea conocido, pero su cara sí. Es el famoso jefe de Control en Get Smart, o, el Agente 86. Su rol en la película es vital. Por un lado porque parece haber dejado atrás a los dioses paganos atlantes y descubierto al “dios verdadero”, un adelantado del monoteísmo occidental digamos. Por otro lado, es de los asesores del rey, el único que se opone firmemente a la guerra, a la conquista y al sistema esclavista de su pueblo “Un país que depende de la esclavitud para su existencia, debe perecer.” dice nuestro amigo profetizando la caída del continente perdido. Por último, es quien obviamente intenta ayudar a Demetrios y a la princesa en sus aventuras. De más está decir que Platt se roba la película, sin necesidad de usar el “cono del silencio”.

Técnicamente la película es bastante mala. Incluso para la época las escenas son muy pobres, las maquetas de la Atlántida quemándose y sumergiéndose dejan bastante que desear. Si bien la historia mantiene el interés hasta el final, el argumento y los diálogos son totalmente previsibles e ingenuos. Pero sin embargo, así y todo, es una película que se deja ver y se puede disfrutar si no es demasiado exigente. Atlantes imperialistas, experimentos genéticos, cristales gigantes destructivos, clichés varios y el jefe de Control. La película cumple con su objetivo de entretener un rato, pero sigo todavía esperando ver LA película sobre la Atlántida, una que logre sacarle todo el jugo a un tema tan antiguo como atrapante. Mientras tanto, uno se tiene que conformar con películas regulares como estas, o jugar a la inolvidable aventura gráfica Indiana Jones and the Fate of Atlantis y soñar con que Indy en una película busca el continente perdido.


Galería:
Atlántida, el Continente Perdido
Atlántida, el Continente Perdido



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