01/07/2009
Analisis Película
Los dioses deben estar locos
por Federico Canevari



Año: 1980
Titulo Original: The Gods Must Be Crazy
Dirección: Jamie Uys
Elenco: N!xau, Sandra Prinsloo, Marius Weyers, Louw Verwey

Recuerdo haber visto esta comedia de chico, obviamente me aburrió terriblemente. Pasaron muchos años hasta decidirme a darle otra oportunidad, y menos mal que lo hice. Descubrí una nueva película, donde pude esta vez sí apreciar totalmente su humor. Pero mas allá del humor, hay muchas cosas interesantes para encontrar en esta no muy convencional producción. Filmada íntegramente en Sudafrica y Botswana con pocos recursos, tiene un trasfondo ideologico que juega con la dicotomía entre una estereotipada comunidad de "nobles salvajes" y la sociedad moderna capitalista, dandonos una necesaria dosis de relativismo cultural.


Nuestra aventura comienza en el Kalahari, desértica región africana donde viven los "bosquimanos". Una de las tantos aspectos originales de esta película es que empieza como si fuera un documental. Un narrador en off nos va contando como vive esta gente en su propio edén "sin crímenes, castigos,violencia, ni leyes,policías, jueces, gobernantes o jefes." Estamos sin duda ante una reconstrucción del teórico "comunismo primitivo", en una organización horizontal donde no existe la propiedad privada y la forma de producción está basada en la simple cooperación comunitaria. En pocas palabras, se recrea un edén donde a Karl Marx le hubiese gustado vacacionar. Digamos que hay que hacer algunas aclaraciones. En primer lugar, esta recreación romántica que se hace sobre este pueblo tan "feliz" debería tomarse únicamente como una excusa para contrastar luego con la "modernidad". Los bosquimanos en realidad son un pueblo tan sufrido como tantos otros del continente negro, viviendo de igual manera las penurias del hambre y demás calamidades. En segundo lugar, según nos cuenta el narrador, ese edén está totalmente aislado del resto de la civilización. Ese es sin dudas un clásico prejuicio occidental que nunca dejó de mirar dicho continente como un desparrame de "tribus" aisladas, cuando en realidad siempre existió un gran dinamismo social interno (acrecentada varios siglos atrás por el mismo hombre blanco y de la peor manera).

Aclarado entonces que esa introducción de estilo documental debe ser tomada con pinzas, volvamos a la película. Lo magnífico de este film, y justamente lo mas irónico, es la situación que detona el cambio de la comunidad y sus consecuencias. Desde un avión, un descuidado piloto termina su botella de Coca Cola y la arroja para luego ser encontrada por Xi, uno de los bosquimanos. El símbolo y la marca emblemática del capitalismo justamente aparece en este lugar, donde la comunidad lo ve como un regalo de los dioses. Esta botella sirve para todo, desde las actividades mas útiles hasta para hacer música. Pero claro, es lo diferente, lo único, todos quieren usarla pero hay una sola. Entonces el equilibrio de la comunidad se rompe, nacen las ansias de lo privado, todos pelean por ese objeto. El comunismo primitivo que en la teoría marxista se comenzó a desmoronar con el desarrollo de la agricultura en un proceso largo y complejo, aquí se da rápidamente por querer poseer un objeto preciado, un fetiche. Y justamente con Coca Cola... La ironía es sensacional, tal vez una de las mejores que vi plasmadas en el cine. A todo esto, Xi decide cortar por lo sano: nadie va a tener la botella, él recorrerá la distancia que sea necesaria hasta el "fin del mundo" para enterrar ese maligno objeto que a los dioses se les debe haber caído desde el cielo por error.

Relativamente no tan lejos de dicha aldea nos dice el narrador que está la "civilización". Mas al sur, sí, las tierras "civilizadas" del entonces vivo apartheid, Sudafrica. Lo que se busca en realidad es la dicotomía entre el "noble salvaje" bosquimano con la compleja sociedad moderna y tecnológica de una gran ciudad. "Creó ciudades, vías, autos, máquinas. E instaló líneas eléctricas para sus aparatos. Pero no supo cómo parar. Mientras más fácil hacía la vida...más la complicaba." Es genial, mas allá de los conceptos y algún que otro resabio de prejuicio que comenté, que una comedia de bajo presupuesto se meta en temas tan profundos aunque sea para ironizar. Una de las cosas que me parecieron mas interesantes de la película, es que se ilustra de buena manera el relativismo cultural al cual en lo particular suscribo. Esto es que nos muestra que incluso lo que creemos de mas "sentido común" tiene raíces culturales y pueden ser distintos a las nuestros. Esto logicamente trae consecuencias graciosas y es un recurso válido para el humor. Por ejemplo cuando se le hace una pregunta a unos nativos, estos "niegan con la cabeza" según nuestra perspectiva, cuando en realidad están contestando afirmativamente. O mas gracioso todavía, que es cuando a Xi le hacen mirar por un telescopio hacia unas personas, a lo cual este pregunta como hicieron las personas para entrar en el instrumento.

La película está dividida en tres historias separadas que finalmente se encuentran en un punto común. "Babel" no inventó nada ni mucho menos (ya se que hay claras diferencias, pero igual tenía ganas de pegarle a dicho film). Como vimos, una de las historias es la de Xi buscando desprenderse de la maligna botella. En Sudafrica hay una periodista que decide viajar a Botswana, donde lo espera un naturalista que se enamorará de ella. En otro lugar del continente, un revolucionario comete un atentado fallido contra un presidente y trata de escapar. Todos los personajes se terminan encontrando en una situación común. Pero sin dudas es Xi quien se roba la película y a quien seguiremos con mas simpatía en su misión.

El humor de la película es muy particular, tiene momentos hilarantes y otros mas reflexivos. Por momentos juega innecesariamente con tomas rápidas que recuerdan a Benny Hill, y otras veces el humor se torna "naif". Pero en el balance es una película que atrapa y divierte de forma sensacional. En lo particular disfruté muchísimo toda la película. Creo que incluso ayuda la precariedad de la filmación, que nos mete mas de lleno en los espectaculares paisajes africanos y su fauna. La música es perfecta para la producción y también suma.

En conclusión, es una comedia que además de cumplir con su cometido de divertir toca muchísimos temas profundos e interesantes, comenzando con la magnífica e ingeniosa ironía de la botella de Coca Cola llevando la discordia a un mas ficticio que real edén comunitario. Mas allá de algunos mensajes y datos que puntualicé, el film sabe jugar bien con las dicotomías y plasmarlas con humor. Esta película, a pesar de su bajo presupuesto tuvo un relativo y merecido exito, dando lugar a que se hagan unas innecesarias secuelas. Pero es un ejemplo al fin y al cabo de que en el cine con poco se puede hacer mucho (y viceversa, claro, pero a eso estamos acostumbrados).


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